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Campo DC Valor Lengua/Idioma
dc.contributor.authorSánchez Manzano, Juan Jesús-
dc.date.accessioned2026-01-27T13:34:35Z-
dc.date.available2026-01-27T13:34:35Z-
dc.date.issued2013-
dc.identifier.citationSánchez Manzano, J. J. (2013). Las bombas del 11-M: Relato de los hechos en primera persona [Recurso electrónico]. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=561602es_ES
dc.identifier.isbn9781493797318-
dc.identifier.urihttps://repositorio.consejodecomunicacion.gob.ec//handle/CONSEJO_REP/10935-
dc.description.abstractLos beneficios por esta venta serán donados íntegramente a la Fundación Huérfanos del Cuerpo Nacional de Policía. Tras los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004, que acabaron con la vida de 192 personas, una ejemplar investigación policial y judicial –reconocida a nivel internacional– determinó que un grupo de radicales islamistas habían sido los culpables. Sin embargo, la proximidad de las elecciones generales lo enturbió todo. "Si ha sido ETA, barremos; si han sido los islamistas, gana el PSOE", dijeron los aledaños del poder antes de los comicios. “Alguien hizo la cuenta en escaños”, admitió Casimiro García-Abadillo. Durante tres días, varios miembros del Gobierno se empeñaron en seguir vinculando a ETA cuando todas las pistas ya apuntaban hacia otro lado. Aznar confesó en sus memorias que el CNI desconocía quién había sido el autor. Consultaba el entonces presidente a la fuente equivocada, pues el auténtico manantial de información eran los Tedax, quienes recogían y analizaban los restos de las bombas, única pista sobre la que se podía iniciar una investigación. Miembros del CNI me preguntaban continuamente. En este libro cuento minuto a minuto cómo fuimos descubriendo cada dato y cómo yo personalmente se lo iba comunicando a mis superiores: que los artefactos que no explotaron se componían de dinamita Goma 2 ECO, que de los que sí explosionaron no se pudo determinar la marca y que los detonadores hallados en la Kangoo tampoco apuntaban a ETA. Esa información que yo transmitía, sin embargo, no encajaba con lo que iba trasladando el Gobierno a la opinión pública, ni con la que ofrecía El Mundo, diario que cuestionó repetidamente mi profesionalidad y mi honestidad. Pedí al Ministerio del Interior que respaldara mi trabajo, pero nunca lo hizo. Quizá tampoco le interesaba. La historia la cuentan los datos y no los fabuladores.es_ES
dc.language.isoeses_ES
dc.publisherMadrid : J.J. Sánchez (2013)es_ES
dc.subjectatentadoses_ES
dc.subject11 de marzoes_ES
dc.subjectperiodistases_ES
dc.subjectdesinformaciónes_ES
dc.titleLas bombas del 11-M Relato de los hechos en primera personaes_ES
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